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¿Cuándo y cómo envejecemos? Aprender a vivir mejor hoy para vivir mejor mañana

Un artículo de Imma Playà, Directora de la Fundació Agrupació

La vejez es una etapa más del ciclo vital. Desde nuestro nacimiento, caminamos hacia este destino, y aunque a muchos les disgusta por los estigmas y etiquetas que conlleva, se trata de una edad a la que todos queremos llegar.

Las mejoras socioeconómicas, sanitarias y culturales acaecidas en las últimas décadas han llevado a un incremento de la esperanza de vida. En los últimos 50 años la esperanza de vida ha aumentado en 14 años (*ver recuadro, en rojo). Esto es una realidad, un reto que ya se ha conseguido. Pero las personas no se conforman con vivir más, no se trata de sumar años, sino de sumar calidad de la vida, para tener mejores condiciones de autonomía personal a nivel físico y psíquico.

ESPERANZA DE VIDA

AÑO MUJERES HOMBRES MEDIA
1960 71,66 66,68 69,11
1970 74,87 69,32 72,03
1980 78,40 72,30 75,40
1990 80,59 73,39 76,99
2000 82,73 75,94 79,34
2010 85,05 79,06 82,09
2016 86,30 80,50 83,50
1960 69,11
2016 83,50 14,39*

*años ganados de esperanza de vida respecto a 1960

Un envejecimiento activo, saludable y participativo se fundamenta en tener un estilo de vida y unos hábitos saludables. Cuanto antes empecemos, mucho mejor, pero si no hemos seguido estos principios durante la etapa de la infancia y la juventud, esto no tiene que servirnos de excusa… como dice el dicho popular: “más vale tarde que nunca.”

Cuando hablamos de estilos y hábitos saludables nos referimos, entre otros, a una buena alimentación, basada en la dieta mediterránea, y en el consumo de 5 raciones entre fruta y verdura cada día. La alimentación tiene que ser variada, priorizando el consumo de alimentos de temporada y de proximidad. También nos referimos a la actividad física: como mínimo, 30 minutos cada día de actividad. Caminar, ir en bicicleta, correr o bailar son buenas opciones.

El binomio alimentación saludable y actividad física es sumamente importante y no podemos prescindir de ninguna de las dos. Podemos comer sano pero si somos sedentarios y pasamos demasiadas horas sentadas en un sofá, de poco nos servirá. A este binomio le hemos de añadir una buena hidratación, ya que el consumo de agua es imprescindible.

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Un envejecimiento activo, saludable y participativo se fundamenta en tener un estilo de vida y unos hábitos saludables

Las relaciones sociales son también clave. Es importante contar con un tejido social de apoyo y relacionarse con personas con las que podamos compartir proyectos, ilusiones y también momentos de tristeza.

Otro aspecto importante es el cuidado de nuestra salud. La prevención es nuestra mejor aliada para evitar los factores de riesgo cardiovascular: obesidad o sobrepeso, colesterol, presión arterial, glucosa en sangre, fumar y también la prevención del cáncer de mama, próstata, colorrectal y de piel.

Además, una buena higiene del sueño también contribuye a un estilo de vida saludable. Dormir como mínimo 7 horas al día, si somos adultos, es imprescindible para que nuestras células se regeneren. Debemos evitar el uso de aparatos y dispositivos electrónicos cuando estemos en nuestra zona de descanso ya que nuestra mente también necesita un período de tiempo de relajación antes de conciliar el sueño. Cómo envejecemos en buena medida dependerá de nuestro estilo de vida. Siempre habrá factores en los que no podremos incidir, pero otros caen dentro de nuestra responsabilidad.

Se dice que los 50 de ahora son los 40 de antes, que los 60 son los 50, etc. Es cierto que los niveles de salud son mejores que los de generaciones anteriores, pero no podemos caer en estas trampas vinculadas al consumo de productos para retardar o mitigar la vejez, en el sentido exclusivo de la estética. No podemos ser esclavos de una eterna juventud. Si lo hacemos, estaremos dando la razón a los que postulan que la vejez es sinónimo de incapacidad, de deterioro. Hemos de cuidarnos para tener una mejor calidad de vida que nos permita poder disfrutar de todas las etapas.

Tenemos interiorizado que a partir de los 65 años somos viejos. También los estudios demográficos tratan la vejez a partir de los 65 años. Dado el aumento de la esperanza de vida, se ha dividido la vejez en dos períodos: de 65 a 75 u 80 y mayores de 80. Es evidente que las expectativas y necesidades de las personas de 65 años son muy diferentes a las de las personas mayores de 80 años. Dicho esto y teniendo en cuenta la esperanza de vida, seguramente se tendrá que debatir si los 65 años son o no el inicio de la vejez, y es un tema complejo porque afecta a muchos ámbitos.

La mejor receta es vivir el presente, que es donde tenemos capacidad de influencia. El pasado es nuestra historia, y nos aporta experiencia, y el futuro es un proyecto que vamos construyendo cada día. Hemos de tener ilusiones, sentirnos parte activa de nuestras familias, de nuestra comunidad, en definitiva, de nuestro entorno.

Tener objetivos, retos y responsabilidades es importante siempre ya que sentirnos útiles aportando servicio a la sociedad nos convierte en protagonistas y no en actores secundarios. Esta actitud en nuestro día a día, combinada con unos hábitos saludables, nos ayudará a envejecer en mejores condiciones y a una edad más tardía. El gran reto es retardar al máximo el período de discapacidad antes de terminar nuestro ciclo vital.


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Publicado en: A fondo, Opinión

Sobre el autor:

GeriatricArea es una publicación digital editada por Comunicación y Cía que se dirige a los profesionales del sector sociosanitario.

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