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By 19 Diciembre, 2013 0 Comments Leer más →

Definición, prevalencia y dimensión del problema de disfagia orofaríngea

Iniciamos con este artículo la publicación de una serie de estudios sobre la disfagia realizados por reputados especialistas y publicados por Nestlé Nutrition Institute en Workshop Series| Vol. 72 bajo el título de “Los peldaños para vivir bien con disfagia”.

Definición, prevalencia y dimensión del problema de disfagia orofaríngea: un problema grave en adultos mayores de todo el mundo y su impacto sobre el pronóstico y los recursos hospitalarios.

Autores: Julie A. Y. Cichero y Kenneth W. Altman

La disfagia orofaríngea se diagnostica cuando existe dificultad para la preparación o la contención bucal de los alimentos o los líquidos, con o sin dificultad para iniciar con seguridad la deglución o la propulsión del bolo a través de la faringe. Debido a la combinación del envejecimiento de la musculatura y la prevalencia más alta de afecciones comórbidas, como el evento vascular cerebral u otras anomalías neurológicas, los individuos mayores de 65 años tienen riesgo elevado de desarrollar disfagia orofaríngea.

Las cifras relativas a la prevalencia varían alrededor de 11% en los ancianos que habitan en la comunidad y 25% en individuos hospitalizados por un cuadro agudo, y más de 55% en personas que viven en instituciones para atención de adultos mayores. El diagnóstico de disfagia en el ámbito de la rehabilitación se relaciona con un riesgo 13 veces mayor de mortalidad, en tanto condiciones como la arritmia cardiaca y la ateroesclerosis en el ámbito de atención hospitalaria de primer nivel implican riesgos más altos de mortalidad, de 1.8 y 2.6, respectivamente.

Las consecuencias de la disfagia orofaríngea son impresionantes. La pérdida involuntaria de peso, la deshidratación y la desnutrición son frecuentes. La desnutrición puede dar origen a una declinación de las habilidades para el desempeño, así como exacerbar las enfermedades crónicas. También puede aumentar el riesgo de afecciones cardiacas y respiratorias, retrasar la recuperación por infección y comprometer la función inmunitaria. La aspiración es otro síntoma que se cita con frecuencia a la par de la disfagia, y cuyo resultado potencial es la neumonía por aspiración.

La aspiración consiste en la canalización de alimentos, líquidos, saliva, fármacos orales o contenido gástrico en una dirección errónea, hacia la laringe y las vías respiratorias inferiores. En un estudio a gran escala sobre el evento vascular cerebral, el riesgo relativo de muerte en el transcurso de 30 días se triplicó en pacientes con diagnóstico de neumonía por aspiración.

 

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La disfagia orofaríngea se vincula con depresión y compromiso de la calidad de vida, tanto para la persona que la tiene como para sus cuidadores.

La investigación también revela que la disfagia se subdiagnostica, y que los pacientes muchas veces tienen un pensamiento fatalista al considerar que la disfagia es un componente inevitable del proceso de envejecimiento.

Muchos no son conscientes de que se dispone de tratamiento. La disfagia provoca ansiedad, vergüenza y aislamiento durante los periodos de alimentación.

Las conductas alimentarias de aversión, en particular las que prevalecen en la demencia, generan una gran carga sobre los cuidadores. Las conductas alimentarias de aversión pueden tornarse en catalizadoras del ingreso a un sistema permanente de atención de la tercera edad.

Las Naciones Unidas indican que para el año 2050 el número de ancianos excederá el de personas jóvenes por primera vez en la historia. En el año 2000, en el mundo desarrollado una quinta parte de la población tenía 60 años o más. Para el año 2050, se espera que una tercera parte de la población del mundo desarrollado se ubique en este intervalo de edad.

Los individuos de 80 años y más, que se conocen como “los ancianos más ancianos” también aumentarán. Para el año 2050 se anticipa que una quinta parte de las personas ancianas tendrá 80 años o más.

La tasa de disfagia en individuos hospitalizados mayores de 75 años duplica la que se observa en personas de 45 a 64 años. En grupos de pacientes mayores de 84 años hospitalizados por neumonía, se encontró que más de la mitad cursa con síntomas de disfagia orofaríngea.

La disfagia orofaríngea representa una gran carga económica para los recursos hospitalarios. Estos costos adicionales se relacionan con una estancia prolongada (costos directos), y también con precios indirectos que derivan de las intervenciones necesarias para establecer un diagnóstico apropiado y tratar las complicaciones de la disfagia. Se estima un costo anual de 547 millones de dólares estadounidenses (Cuadro 1).

No obstante,se ha demostrado que una estrategia en equipo para el tratamiento, en la que se recurra a profesionales de salud aliados (p. ej., patólogos del lenguaje), permite reducir de manera significativa los costos asociados con el tratamiento de la disfagia orofaríngea. Ante el rápido envejecimiento de la población, la detección y la identificación tempranas de la disfagia orofaríngea se convierte en una prioridad.


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Sobre el autor:

GeriatricArea es una publicación digital editada por Comunicación y Cía que se dirige a los profesionales del sector sociosanitario.

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