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Importancia del apoyo nutricio en adultos mayores

Les ofrecemos una nueva publicación de los estudios sobre disfagia realizados por reputados especialistas y publicados por Nestlé Nutrition Institute en Workshop Series| Vol. 72 bajo el título de “Los peldaños para vivir bien con disfagia”.

 

Importancia del apoyo nutricio en adultos mayores

Autores: Sánchez García, E. Montero Errasquín, C. Sánchez Castellano y A. J. Cruz-Jentoft

La nutrición apropiada es un elemento indispensable para el envejecimiento saludable, y puede postergar el desarrollo de enfermedades. Una nutrición apropiada y ejercicio físico son indispensables para dicho envejecimiento saludable.

Contar con una condición nutricia buena no sólo se vincula con la salud y el bienestar, sino también con el aumento de la esperanza de vida y la disminución de la discapacidad, y es un componente indispensable del plan terapéutico para la mayor parte de las enfermedades crónicas. Además, los alimentos y la nutrición constituyen un aspecto relevante en la mayor parte de las culturas, y se relacionan con el estilo de vida de cada persona.1

Imperativo detectar y tratar la desnutrición

La valoración nutricia y la intervención deben formar parte de los cuidados de la salud tanto en los adultos mayores saludables como de los que se encuentran enfermos. La asesoría y la intervención nutricias deben ser elementos de un plan general de atención que tome en consideración todos los aspectos del individuo en envejecimiento. Los programas nutricios que pretenden lograr un apego intenso deben ajustarse de manera individual, y deben tomar en consideración todos los aspectos relacionados con la edad mayor: creencias, actitudes, preferencias, expectativas y aspiraciones.2

Se recomienda llevar a cabo la detección y la valoración nutricia a intervalos regulares en ancianos –en particular en los que muestran mayor fragilidad y en ámbitos de atención específicos (hospitales, asilos), con el objetivo de identificar de manera temprana los problemas nutricios y dar inicio a una intervención rápida antes de que la desnutrición comprometa la condición de salud. Desafortunadamente, los programas para detección y valoración sistemática de la nutrición aún tienen un desarrollo insuficiente en la mayor parte de los países.

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Es importante identificar de manera temprana los problemas nutricios y dar inicio a una intervención rápida antes de que la desnutrición comprometa la condición de salud

 

Efectividad de la intervención nutricia

Existe cada vez más evidencia sobre la efectividad del apoyo nutricio. La intervención nutricia puede aportar energía, proteínas y micronutrimentos suficientes, mantener o mejorar la condición nutricia, reducir la morbilidad e incrementar la sobrevivencia, en particular en individuos con nutrición subóptima.

Todavía se carece de evidencia sobre el impacto que tiene la intervención nutricia sobre las funciones física y mental, y sobre la calidad de vida, resultados muy relevantes en los individuos mayores.

Las guías recientes sobre intervención nutricia en personas añosas recomiendan con intensidad la intervención nutricia en varias situaciones específicas.3 Desafortunadamente, las autoridades de salud de casi todos los países aún consideran la nutrición como un elemento que no guarda correlación con la condición de salud y su evolución, y en la mayor parte de los países no se cuenta con programas para detección nutricia amplia y no pagan por la intervención nutricia. Esto va en contra de los intereses de los ciudadanos frágiles de mayor edad.

Intervención nutricia es atención médica

La desnutrición genera un síndrome geriátrico complejo que conduce al compromiso de la salud y la evolución funcional, lo que incluye un riesgo elevado de mortalidad a corto plazo. La prevalencia global de desnutrición en individuos mayores se calcula en 22.8%, con diferencias considerables entre distintos ámbitos de atención (rehabilitación, 50.5%; hospitales, 38.7%; asilos, 13.8%; comunidades, 5.8%).4

El tratamiento de la desnutrición incluye la atención de las causas que conducen a ella, y la corrección de cualquier deficiencia de consumo y concentración de macronutrimentos y micronutrimentos. Para tener éxito, el tratamiento de los pacientes desnutridos necesita adoptar una intervención nutricia específica, de ajuste cuidadoso, que se implemente y sea vigilada por proveedores de atención de la salud bien entrenados.

La administración de complementos nutricios por vía oral mostró beneficios claros en pacientes añosos con desnutrición, al incrementar la sobrevivencia.5 La intervención alimentaria suele ser insuficiente en esta situación: la nutrición enteral (complementos orales o alimentación por sonda) juega un papel importante en el tratamiento de estos individuos.

Disfagia

La disfagia es una de las condiciones con mayor prevalencia entre las que limitan el consumo de alimentos en personas ancianas. Las complicaciones de la disfagia dependen de su gravedad. Cuando la deglución es ineficaz, le siguen la desnutrición y la deshidratación, con pérdida progresiva de la masa muscular, cambios del sistema inmunitario y problemas para la cicatrización de las heridas. Esto puede originar estancias hospitalarias prolongadas, mayores costos de atención e incremento de la mortalidad.

En pacientes geriátricos con disfagia aguda grave de origen neurológico (es decir, evento vascular cerebral) existe evidencia sólida que respalda el uso de la nutrición enteral para el mantenimiento o el mejoramiento de la condición nutricia, siempre aunada a la terapia intensiva para la deglución.

La disfagia y otros problemas nutricios en las enfermedades neurodegenerativas avanzadas son procesos más complejos, y se carece de evidencia para orientar la práctica clínica en ellos, por lo que tiene que ajustarse de manera individual. 

Referencias

1 Woo J: Nutritional strategies for successful aging. Med Clin North Am 2011;95:477–493.
2 Cruz-Jentoft A, Franco A, Sommer P, et al: European silver paper on the future of health promotion and preventive actions, basic research, and clinical aspects of agerelated disease. Eur J Ageing 2009;6:51–57.
3 Volkert D, Berner YN, Berry E, et al: ESPEN Guidelines on Enteral Nutrition: Geriatrics. Clin Nutr 2006;25:330–360.
4 Kaiser MJ, Bauer JM, Ramsch C, et al: Frequency of malnutrition in older adults: a multinational perspective using the mini nutritional assessment. J Am Geriatr Soc 2010;58:1734–1738.
5 Milne AC, Potter J, Vivanti A, et al: Protein and energy supplementation in elderly people at risk from malnutrition. Cochrane Database Syst Rev 2009; CD003288.


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Publicado en: A fondo, Opinión

Sobre el autor:

GeriatricArea es una publicación digital editada por Comunicación y Cía que se dirige a los profesionales del sector sociosanitario.

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