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By 22 diciembre, 2013 0 Comments Leer más →

Orientación espacial en terapia ocupacional

Por María Gaudioso Alonso, Terapeuta ocupacional, Diplomada en educación especial y Especialista en OrtopediaOrtoweb

Este artículo trata sobre una de las habilidades que influyen en el correcto desempeño de las tareas: la orientación espacial.

La orientación espacial la podríamos entender como la capacidad de evaluar con precisión la relación física entre el cuerpo y el medio ambiente o entre diferentes partes del cuerpo entre sí. Voy a intentar explicar un poco más qué es la orientación espacial, aparte de no perdernos cuando vamos andando por la ciudad.

Una vez que percibimos los objetos y los ubicamos en el espacio se analiza esta información y se crea una representación mental del entorno, de sus componentes y de la relación espacial respecto las distintas partes y respecto a nuestro propio cuerpo. Esta representación espacial nos permite ensamblar las partes en un todo consiguiendo un correcto desarrollo de las actividades.

Los esquemas mentales de cómo está orientado nuestro entorno también nos permiten realizar recorridos sin equivocarnos una vez que hemos percibido los distintos obstáculos que encontramos en nuestro camino.

Para una buena orientación espacial va a ser necesario tener desarrolladas diferentes habilidades como puede ser la distinción figura-fondo, la percepción del volumen, la percepción del tamaño relativo de dos objetos y la percepción de la distancia.

El desarrollo de las capacidades espaciales empieza desde muy pronto en el niño con la conciencia de los distintos ejes en su propio cuerpo, comienza conociendo que posición ocupan las distintas partes de su cuerpo en el espacio, más adelante se desarrollará la capacidad para conocer los distintos objetos en el cuerpo en referencia al propio cuerpo y más adelante la posición espacial de los objetos entre sí, por último se desarrolla la capacidad de desenvolverse en el medio siguiendo distintas referencias espaciales.

Las alteraciones espaciales pueden deberse a múltiples causas, lesiones cerebrales y déficits de desarrollo, algunas de estas alteraciones pueden ser evidentes de la siguiente forma:

Desorientación espacial entendida como dificultad para moverse y orientarse en el entorno por un fallo al percibir las relaciones espaciales y las distancias entre distintos puntos de referencia. Se entiende también cuando el usuario no reconoce en qué lugar se encuentra; en este caso intervienen también otras capacidades cognitivas como la atención, la memoria, etc.

Negligencia unilateral: Hay una percepción inadecuada de la parte del cuerpo y del espacio contralateral al lugar de la lesión. El afectado olvida un lado del cuerpo y todos los estímulos que se encuentran en él, hasta que el estímulo no cruza la línea media del usuario no se hace consciente para él.

Apraxia: Uno de los motivos se puede deber a un fallo en la región parietal que se ocuparía de integrar las distintas partes del cuerpo en un espacio concreto y en una postura concreta, impidiendo la realización del gesto que nos llevaría al desempeño de la tarea. Cuando el fallo es en la organización espacial, el afectado no puede llevar a cabo la tarea aunque conozca de manera verbal que es lo que tiene que hacer y de qué manera; es decir el sabe lo que tiene que hacer para, por ejemplo, lavarse los dientes pero es incapaz de coger correctamente el cepillo, llevárselo a la boca y realizar los movimientos del cepillo para lavarse los dientes.

En personas con un deterioro cognitivo, como por ejemplo en casos de demencia tipo Alzheimer, uno de los primeros síntomas que se observan es la desorientación espacial cuando son conscientes de este déficit se crea una gran angustia en el afectado.

Al comienzo, la persona con deterioro cognitivo puede tener problemas al recordar el recorrido de vuelta a casa, etc. En estas situaciones es necesario reforzar verbalmente cuál es el recorrido que tiene que realizar y darle pautas o referencias de por dónde va a tener que pasar.

En etapas más avanzadas estos fallos en la orientación espacial pueden darse dentro del hogar del afectado; en estos casos algunos consejos para disminuir la ansiedad que provoca pueden ser poner en las distintas puertas del lugar donde habite el afectado letreros que indiquen a qué habitación se refiere.

Existen diferentes materiales que nos van ayudar a trabajar la orientación espacial tanto si hay que reforzar o desarrollar esta capacidad como si hay que rehabilitar está función perdida o intentar detener su deterioro.

Sobre la autora: María Gaudioso Alonsogeriatricarea Maria Gaudioso Alonso ortoweb

María Gaudioso es Diplomada en Magisterio de Educación Especial (2001) y en Terapia Ocupacional (2004) por la Universidad de Zaragoza. Ha tenido contacto con diversos centros relacionados con la deficiencia intelectual (ATADES), salud mental (ASAPME), demencia y alzehimer (AFEDA y Psicogeriatrico La Caridad) y discapacidad física (DFA) durante su trayectoria formativa y laboral. Docente en cursos de formación de cuidadores a domicilio, ponente en jornadas sobre la ELA y Terapeuta Ocupacional en diversas residencias de ancianos, actualmente trabaja a tiempo parcial como terapeuta ocupacional en ARAELA (Asociación Aragonesa de Esclerosis Lateral Amiotrófica) y a jornada completa en Ortoweb realizando labores de asesoramiento a pacientes en adaptaciones y ayudas técnicas.


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