/p>En el marco del Séptimo Foro Global de Incontinencia (GFI), celebrado en Roma, se han presentado los resultados del estudio “Medición de resultados para mejorar la gestión del cuidado de la Incontinencia Urinaria”, una iniciativa llevada a cabo por la compañía Essity y dirigida por expertos del Grupo de Estrategia Global KPMG, que ha permitido identificar, por primera vez, un conjunto de medidas e indicadores de desempeño que los profesionales sanitarios y los actores políticos pueden usar como guía de referencia para la evaluación de la gestión diaria de la incontinencia urinaria (IU) con el objetivo de mejorar la calidad asistencial al paciente con esta afección.
Tal y como comenta Anne-Sophie Parent, secretaria general de la Plataforma Europea AGE, «dado el creciente peso que representa la incontinencia en la población mayor, nuestra organización apoya iniciativas como este estudio puesto que es una referencia de gran utilidad para mejorar la calidad de los cuidados que reciben las personas con este problema, muchas de las cuales dependen de estrategias de contención para vivir de forma independiente y de una forma lo más digna posible”.
Y es que la incontinencia afecta a alrededor de 400 millones de personas en el mundo (de ellos más de seis en España) y es uno de los problemas de salud más comunes que afecta severamente a la calidad de vida de la población mayor de 65 años y repercute en su calidad de vida, su bienestar y su autoestima. A pesar de los avances clínicos para aumentar el número de opciones disponibles para el tratamiento, hoy en día, relativamente pocos pacientes con incontinencia encuentran una cura o solución óptima a su situación. Esto pone aún más en relieve la necesidad de prestar una atención sanitaria de calidad, sobre todo, en aquellas situaciones más críticas.
 
geriatricarea gestión incontinencia urinaria
 
Las personas que conviven con esta condición médica necesitan gestionarla a diario, necesitan una estrategia de contención efectiva, adaptada a las necesidades individuales de su perfil y según el tipo de pérdidas que tengan. Sin embargo, hasta ahora, no ha habido un consenso internacional sobre los cuidados de continencia; se ha convertido en un auténtico desafío para los cuidadores y los sistemas de salud para mejorar la prestación que se ofrecía hasta el momento.
Como indica el Profesor Adrian Wagg, de la Universidad de Alberta y miembro del comité de expertos del estudio y del GFI, “hay muchos tipos de incontinencia y aunque se han identificado medidas de resultado para la vejiga hiperactiva, actualmente no existe ninguna que evalúe la incontinencia. Esta sería la primera vez que una investigación permite identificar el tipo de resultados sobre los que deberíamos enfocarnos y con indicadores tangibles que, si se integran en estrategias asistenciales, ayudarán a optimizar las estrategias de atención y mejorar su calidad. Además, gracias a la metodología de co-creación que se ha empleado, tenemos la certeza que los KPIs están ampliamente respaldados tanto por los pacientes afectados por la incontinencia como por los actores implicados en su gestión y cuidado”.
Este estudio ha diseñado 14 indicadores de medición (KPIs) que son fundamentales para todas las personas que dependen de estrategias de higiene y contención, incluidos los pacientes que están en situación de dependencia. A través de estos indicadores claves, el objetivo es que las personas afectadas por incontinencia consigan ser más independientes y tengan una vida lo más digna posible.
Para ello, los 14 indicadores cubren medidas clínicas, de calidad de vida y económicas. En este sentido, se miden tanto la prestación asistencial, teniendo en cuenta la proporción de personal con las habilidades necesarias para realizar una evaluación de continencia y prescribir una tratamiento personalizado para tratar la incontinencia y las labores de higiene asociadas, hasta el coste de admisión y re-admisión relacionado con la entrega de cuidados de continencia deficientes.
Como explica Elena Galbis, directora de la Division de Health & Medical Solutions de Essity Iberia: «Esperamos que los resultados de este estudio aporten una contribución tangible a la mejora de la atención sanitaria para las personas que viven con incontinencia y que sean adoptados por los sistemas nacionales de salud y de asistencia social en todo el mundo. Por primera vez, brindará a los cuidadores profesionales y a los responsables de política sanitaria, resultados claros a los que enfocarse y una forma de evaluar la optimización continua de las personas que viven día a día con esta afección. Adicionalmente, facilitará la creación de un banco de datos de referencia para proporcionar información fundamental para poder evaluar las estrategias de contención e higiene que se desarrollen en los sistemas sanitarios”.
Actualmente, los sistemas sanitarios en Europa se orientan al modelo de atención sanitaria basada en valores, promovido por el Consorcio Internacional de Medidas de Resultados en Salud. Este modelo recompensa a los profesionales sanitarios en función de los resultados que obtienen en la mejoría del paciente frente a los costes que supone la atención y recursos que prestan. Hasta ahora, el foco asistencial se había centrado en la atención aguda y enfermedades específicas, pero hay una necesidad de extenderlo a los casos de incontinencia crónicas.

«Medir los resultados para mejorar
la gestión de la atención de la continencia»

Este estudio, propuesto y respaldado por Essity, ha estado dirigido por un panel de expertos independientes que fue constituido por el Grupo de Estrategia Global de KPMG. Se basó en una revisión de la literatura publicada por el panel de expertos para identificar los indicadores de desempeño existentes para medir los resultados en el manejo de las estrategias de higiene y contención.
Posteriormente, estas conclusiones se debatieron por más de 60 representantes de pacientes y cuidadores, enfermeras, médicos, pagadores, formuladores de políticas y proveedores de atención. Esto dio como resultado una lista recomendada de medidores que se podrían aplicar para evaluar la efectividad de las estrategias de la gestión de la incontinencia, de los cuales, el panel de expertos priorizó los 14 indicadores más importantes para compartir con la comunidad sanitaria.