Un artículo de María Isabel García Quintero,
fisioterapeuta del Colegio Oficial de Fisioterapeutas de Canarias
Llega un momento en la vida en la que pasamos de recibir cuidados a tener que cuidar a los que nos han cuidado. Es un proceso que no siempre se sabe realizar de una forma adecuada y puede agobiar por no saber cómo hacerlo o nos puede acarrear lesiones. Es el momento entonces de solicitar ayuda especializada.
Hemos normalizado que los cuidados nos vengan dados, no participar del cuidado de las personas que nos rodean es un error que debemos considerar para dar el cambio. Debemos considerar pedir ayuda profesional formada cuando la situación nos sobrepasa y ser agente activo del cuidado.
El autocuidado físico
Cuidarnos es nuestro deber para mejorar nuestro día a día y poder llegar a tener una vida plena. Hay que tener en cuenta que existen distintos tipos de autocuidado, siendo los más comunes el autocuidado físico, social, mental y emocional.
Dentro del auto cuidado físico tu mejor aliado será la fisioterapia, ya que es la profesión especializada en el tratamiento y el fisioterapeuta quien planificará el ejercicio terapéutico. Para ello, el fisioterapeuta ejecutará de forma sistemática y planificada distintos movimientos corporales, posturas y actividades físicas para corregir o prevenir alteraciones, mejorar, restablecer o potenciar el funcionamiento físico. Gracias a este trabajo especializado y guiado profesionalmente podrás conseguir mejorar tu día a día y poder realizar las labores de cuidado de una forma más eficiente sin que tu propia salud se vea deteriorada.
Gracias a las sesiones de fisioterapia, podrás aprender diversos ejercicios, cuidados básicos y diversas técnicas, además de valorar la importancia del descanso y la recuperación. Sabrás entonces cómo cuidarte y qué cosas no hacer para evitar lesiones debido a movimientos repetitivos. Mejorar nuestro nivel de formación en relación con las técnicas del manejo de los cuidados es también pensar en nuestro auto cuidado y el de la persona que lo precisa.
El autocuidado cobra importancia también cuando tenemos en cuenta que nos ayuda a prevenir enfermedades y evitar el colapso del sistema sanitario. Valorar y planificar tu auto cuidado no es una cuestión baladí, ni una acción egoísta, es una forma de protegerte para continuar realizando tus actividades de la mejor manera posible. Además, es un proceso transformador donde la figura profesional del fisioterapeuta será quien te puede acompañar en este proceso de educación para la salud.

La feminización de los cuidados
La responsabilidad de los cuidados sigue estando feminizada, ocho de cada diez cuidadoras informales son mujeres, así lo muestran los datos del Instituto de las Mujeres del Ministerio de Igualdad de España.
Además, según la Confederación de Salud Mental España, el 73% de las personas atendidas en el programa “Atención familiar en salud mental: intervención psicológica especializada” en 2023 fueron mujeres.
Estos datos nos muestran el reflejo de nuestra sociedad y es que todos conocemos el perfil de muchas mujeres cuidadoras que ejercen este trabajo, muchas veces no remunerado por ser parte de la familia o de manera precaria cuando se trata de mujeres migrantes. Cuidar y ser cuidada es un derecho universal. Por ello, debe realizarse desde principios de igualdad y no de discriminación.
El equipo de Atención Familiar se ocupa de involucrar en el proceso a los hombres, familiares y personas allegadas, dado los buenos resultados observados cuando es la familia al completo la que se involucra. Siempre que se necesite es importante pedir ayuda especializada para saber cómo ayudar de manera eficaz desde el corazón y la técnica.
Problemas de salud de las personas cuidadoras
Según un estudio de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, la mitad de las personas cuidadoras vio afectado su estado de salud mental. La mayor parte de síntomas que traslada este estudio son frustración, impotencia, ansiedad, irritabilidad, enojo, depresión y tristeza. El 41,5% de las personas afectadas ha realizado una consulta médica o psiquiátrica a causa de estos problemas. Según un estudio comparativo publicado en Elsevier: “han encontrado una mayor frecuencia de ansiedad-depresión e insomnio en cuidadores de pacientes dementes”.
El Síndrome del Cuidador afecta a muchas personas cuidadoras. Hay que tener en cuenta que además de problemas emocionales y psicológicos, tiene implicaciones físicas significativas.
Otros de los problemas que pueden tener las personas cuidadoras, son de corte emocional. Es importante que pidamos apoyo en nuestro entorno, amigos, familiares o grupos de apoyo ya que pueden proporcionarte un espacio para compartir experiencias y recibir ayuda emocional. Establecer límites en cuanto a las responsabilidades es necesario. No debes sentirte obligado a hacerlo todo y puede que muchas actividades necesites apoyo y ayuda profesional.
Entre los síntomas más comunes se encuentra la fatiga muscular y articular. Lesiones por esfuerzo derivados de la carga física constante. Problemas posturales por la falta de atención a la postura durante las actividades de cuidado. Por todo ello, recurrir a la Fisioterapia siempre será la mejor solución para mejorar todos estos problemas.
Ayudas técnicas y técnicas para la ayuda
Si es preciso, será importante valorar todas las ayudas técnicas para el paciente, según sus necesidades específicas tras valoración, algunos ejemplos pueden ser sillas de rueda, silla de baño, grúas, colchón anti escaras y un largo etcétera donde el Fisioterapeuta podrá asesorarte correctamente.
En el día a día, probablemente tendrás que hacer traslados y transferencias que tienen su técnica específica para evitar daños para el paciente y para ti. Dentro de las actividades a realizar seguro que hay que coger peso, ayudar a caminar, vestir a la persona y demás acciones. Siempre que puedas y sea necesario pide ayuda y cuida mucho tu postura.
El paciente debe colaborar en todo lo que le sea posible, por tanto, hay que explicarle lo que se va a hacer, la forma de ejecución y cómo nos tiene él que ayudar. No debe agarrarse al cuello ya que puede ocasionar lesión cervical. Debemos realizar los esfuerzos con las rodillas flexionadas y la espalda recta. Esto protege nuestras lumbares. Evitaremos movimientos bruscos que puedan generar dolor o molestias y el contacto directo sobre las posibles lesiones.
Para todas estas cuestiones hay que solicitar la formación técnica del fisioterapeuta ya que te va a poder explicar a ti que tienes el rol del cuidado y explicar al paciente todas las maniobras necesarias para mejorar los procesos y favorecer a la calidad de vida. Todas las técnicas buscan la seguridad para todas las personas implicadas. Así podremos prevenir lesiones, tratarlas en el caso de que existan y favorecer nuestra salud y la de los demás.
Bibliografía
Manual de habilidades para cuidadores familiares de personas mayores dependientes
Artículos de la Revista Española de Geriatría y Gerontología: