
Un artículo de Patricia Antón,
responsable del área médica de Dentaid
El envejecimiento trae consigo una serie de cambios fisiológicos que pueden afectar a la calidad de vida de las personas mayores. Factores como la movilidad reducida, enfermedades crónicas y el uso de medicamentos pueden influir en el bienestar general. Sin embargo, hay un aspecto que a menudo pasa desapercibido y que juega un papel clave en la salud global: la salud bucodental.
A medida que avanzamos en edad, mantener una correcta higiene bucal no solo es esencial para preservar dientes y encías, sino que también influye en la alimentación, la comunicación, la autoestima y la prevención de enfermedades sistémicas. A pesar de su importancia, la salud bucal sigue siendo uno de los grandes olvidados en los hábitos saludables de la edad adulta.
El impacto del envejecimiento en la salud bucal
Con la edad, la boca experimenta múltiples cambios, por una parte, un mayor riesgo de caries y enfermedad periodontal debido a una higiene deficiente o dificultades motoras para el cepillado. También podemos encontrarnos con sequedad bucal (xerostomía), causada por el consumo de medicamentos, que aumenta el riesgo de infecciones y caries. Otra condición relativa a la edad puede ser la pérdida dental (edentulismo), con impacto en la masticación y la nutrición, así como una mayor susceptibilidad a infecciones y enfermedades orales.
No debemos olvidar, además, la estrecha relación que existe entre las enfermedades periodontales y las patologías sistémicas.
Estos problemas pueden derivar en dificultades para alimentarse, dolor crónico, alteraciones en el habla y reducción de la calidad de vida. Por ello, es fundamental incorporar la salud bucal dentro de los hábitos de higiene y autocuidado en las personas mayores.

Hábitos saludables para una boca sana
El mantenimiento de una boca saludable no solo depende de la atención odontológica, sino también de la adquisición de hábitos diarios adecuados. Algunas recomendaciones clave incluyen:
- Cepillado adecuado y uso de flúor: el cepillado debe realizarse tres veces al día con un cepillo de filamentos suaves y un dentífrico con flúor adaptado a cada necesidad bucal. En personas con dificultades motoras, el uso de cepillos eléctricos o adaptados puede facilitar la limpieza.
- Limpieza interdental y uso de enjuagues específicos: la limpieza entre los dientes con sedas dentales o cepillos interproximales es esencial para eliminar restos de alimentos y reducir la acumulación de placa. Los colutorios sin alcohol y con agentes antimicrobianos pueden ser un gran aliado.
- Control de la sequedad bucal: la xerostomía afecta a una gran parte de la población mayor y puede derivar en caries y dificultades para hablar o tragar. Para aliviarla, se recomienda:
– Beber agua con frecuencia
– Estimular la producción de saliva con comprimidos o geles humectantes. Evitar alcohol y tabaco, que resecan aún más la boca
. Usar una pasta adecuada sin Lauril Sulfato Sódico, geles o colutorios hidratantes formulados para la sequedad oral.
- Cuidado de prótesis dentales: las prótesis deben limpiarse diariamente con productos específicos y no con un dentífrico convencional, ya que puede dañarlas. Además, es importante retirarlas por la noche para evitar infecciones y acudir al dentista periódicamente para ajustar su adaptación.
- Revisiones dentales periódicas: a menudo, las personas mayores dejan de acudir al dentista por la falsa creencia de que, al haber perdido piezas dentales, no necesitan revisiones. Sin embargo, las visitas regulares permiten detectar y prevenir problemas antes de que se agraven, garantizando una mejor salud bucal a largo plazo.
- Alimentación equilibrada para dientes y encías fuertes: la dieta influye directamente en la salud bucodental. Es recomendable consumir frutas y verduras crujientes, que favorecen la limpieza mecánica de los dientes, además de incluir alimentos ricos en calcio y vitamina D, esenciales para la salud ósea y dental. Por supuesto, la reducción del consumo de azúcares y alimentos procesados, principales causantes de caries, es clave para mantener las piezas dentales.
Salud bucal y su relación con enfermedades sistémicas
El estado de la boca no solo afecta a la cavidad oral, sino que tiene un impacto en la salud general. La periodontitis (enfermedad de las encías), frecuente en personas mayores, ha sido vinculada con enfermedades cardiovasculares, diabetes y deterioro cognitivo.
La inflamación crónica de las encías puede contribuir al desarrollo o empeoramiento de enfermedades sistémicas, aumentando el riesgo de accidentes cerebrovasculares y demencia.
Por ello, mantener una buena salud bucodental es una estrategia clave para el envejecimiento saludable y debe ser parte de las recomendaciones generales de salud en las personas mayores.
La boca es una parte fundamental del cuerpo y su cuidado debe integrarse en los hábitos de higiene y salud de las personas mayores. Incluir la salud bucal en las rutinas diarias, adaptarla a las necesidades específicas de cada persona y promover la prevención son claves para garantizar un envejecimiento saludable y una mejor calidad de vida.