Con objeto de determinar el impacto de los robots de compañía en el bienestar de las personas con y sin demencia, investigadores de la Universidad Rovira i Virgili (URV) y profesionales asistenciales de la Generalitat han iniciado la fase de trabajo de campo del proyecto MyRobot, una iniciativa del Departamento de Antropología y Trabajo Social.

En la primera sesión, las personas mayores de la residencia Llar Conca de Barberà, en Montblanc, han tenido el contacto con Nuka, un robot de compañía con apariencia de cachorro de foca. Tal y como apunta Blanca Deusdad, investigadora del Departamento de Antropología, Filosofía y Trabajo Social y coordinadora del proyecto MyRobot, “se trata de una herramienta poco estudiada en su vertiente social de comunicación, de interacción; a partir de ahora debemos ver cómo se desarrolla en la normalidad del día a día”.

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El proyecto MyRobot analiza las posibilidades de los robots de compañía como herramienta de inclusión social

M. Carmen Castelló, directora del centro Llar Conca de Barberà, valora muy positivamente iniciativas como ésta, con el fin de mejorar la calidad de vida de personas que, en la última etapa de su vida, se ven afectadas por disfunciones cognitivas, destacando que “el recibimiento ha sido muy bueno y la expectativa es grande; cada vez tenemos residentes más mayores con problemas de comunicación. Esperamos que Nuka se la facilite”.

Esta primera jornada de trabajo de campo ha permitido a los investigadores relacionar la reacción de los residentes cuando entran en contacto con el robot con sus ideas preconcebidas sobre estos dispositivos de compañía y asistencia personal. Para ello, mediante un cuestionario especializado, han registrado los conocimientos y la actitud hacia los robots de los mayores antes de presentarlos Nuka, que estará disponible en la residencia de Montblanc durante 25 días, en los que profesionales e investigadores podrán registrar su impacto en la vida diaria de los residentes y su relación con las familias.

Los robots de asistencia personal como herramienta de inclusión social

Como señalan desde la URV, los robots sociales se han convertido en una herramienta atractiva de apoyo terapéutico, y poco a poco comienzan a introducirse en el sector de los cuidados, complementando el trabajo de los profesionales en la atención a personas mayores con demencia, el acompañamiento a los pacientes de cáncer en su tratamiento o los niños ingresados ​​en las alas pediátricas de los hospitales.

Desarrollado por Takanori Shibata, del Instituto de Investigación de Sistemas Inteligentes de Japón, Nuka, un robot de asistencia personal diseñado para interactuar con los usuarios de forma empática, es centro de este estudio. Aunque existen estudios que demuestran sus efectos positivos en situaciones de ansiedad o agresividad, el equipo de la URV estudiará la capacidad de Nuka para influir en las dinámicas sociales y fomentar la inclusión de personas en la comunidad.

A este respecto, Blanca Deusdad, coordinadora del proyecto junto con Fernando Vidal, señala que “los aspectos tecnológicos y psicológicos de los robots han sido investigados en el pasado, pero todavía queda mucho por entender sobre su papel como herramienta de inclusión social.

Nuka emula la apariencia de una cría de foca ya que, normalmente, las personas nunca han interactuado con este animal y esto facilita que lo acepten. “Si fuera un perro o un gato, el cerebro humano ya sabría cómo son y no habría tanta facilidad para conectar con el robot; se le vería como una herramienta y no como un animal de verdad”, explican los investigadores.

El uso de robots sociales como Nuka representa un paso importante hacia una atención más inclusiva y humanizada para personas mayores con demencia y otro tipo de pacientes. Este proyecto no sólo busca documentar sus beneficios, sino también establecer los aspectos éticos y sociales para su implementación a gran escala. Con el tiempo, pueden convertirse en herramientas indispensables en residencias y hospitales.

El proyecto MyRobot, trabajará con datos de ocho residencias de Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura y Castilla y León, aunque debido a la gran expectación que ha generado la iniciativa en la comunidad investigadora y asistencial, los coordinadores se plantean “ampliar la muestra en la medida de lo posible”. MyRobot se desarrollará de forma colaborativa con investigadores de otras universidades españolas e internacionales y se prevé que se alargue hasta agosto de 2027.