IMQ Igurco y la Asociación Argibe han puesto en marcha una iniciativa de voluntariado contra la soledad no deseada en residencias de Bizkaia y Araba. El programa busca ofrecer acompañamiento emocional y social a las personas mayores a través de conversaciones, paseos y actividades recreativas, mejorando el bienestar y la autoestima de los residentes.

El Instituto Vasco de Estadística recoge que Euskadi cuenta con una de las esperanzas de vida más altas del mundo, casi 84 años (81,2 en el caso de los hombres y 86,5 en el de las mujeres). Un dato que a primera vista puede parecer positivo pero que supone, sin embargo, un fenómeno adverso, el de la soledad no deseada, que afecta a miles de personas en una etapa frágil de la vida.

Cuando las personas envejecen, factores como la limitación de la movilidad o la reducción de las interacciones sociales pueden contribuir a un sentimiento de aislamiento. Esta situación no solo afecta al bienestar emocional de las personas mayores, sino que también tiene repercusiones en su salud, aumentando el riesgo de padecer patologías como la depresión o enfermedades cardiovasculares.

IMQ Igurco y Argibe han puesto en marcha una iniciativa de voluntariado para paliar la soledad no deseada

Ante esta situación, desde IMQ Igurco, en colaboración con la Asociación Argibe, se ha puesto en marcha una iniciativa de voluntariado para el acompañamiento de las personas mayores de las residencias de este grupo sociosanitario, repartidas en Bizkaia y Araba/Álava, que se inicia, a modo de experiencia piloto, en el centro sociosanitario IMQ Igurco Unbe, residencia de personas mayores ubicada en la localidad vizcaina de Erandio.

Tal y como destaca Iñigo Elorza, director de Estrategia de IMQ Igurco, «el voluntariado se ha consolidado como una herramienta eficaz para combatir la soledad no deseada en las personas mayores. A través de programas de acompañamiento y actividades socioculturales, las personas voluntarias pueden ofrecer apoyo emocional y compañía, mitigando el demoledor sentimiento de soledad que sufren muchas personas mayores, ayudando a restablecer sus lazos sociales con la comunidad, devolviendo a las personas su sentido de pertenencia y, en definitiva, contribuyendo a mejorar su autoestima y su percepción de valía dentro de la sociedad en la que viven y de la que siguen formando parte».

En Euskadi, existen más de 30.000 personas en programas de voluntariado enfocados hacia las personas mayores. Elorza señala que «en Grupo IMQ pensamos que podemos y debemos también, como organización y como individuos, contribuir a este proyecto ilusionante empezando por lo más cercano, las personas que viven en nuestras residencias».

«Una conversación, un gesto o la propia compañía pueden marcar la diferencia en su día a día y en el nuestro. Una experiencia a la que también vamos a invitar a participar a las personas aseguradas por IMQ, porque queremos crear una gran comunidad solidaria que involucre a nuestros más importantes grupos de interés», afirma.

Por otro lado, Josu Altuna, presidente de Asociación Argibe, subraya la importancia del acompañamiento de las personas voluntarias, como «una acción social destinada a paliar uno de los más graves y, a veces, silenciados problemas de nuestra sociedad: la soledad. Desde nuestra asociación, una organización no lucrativa que pretende ser cauce y motor de solidaridad, actuamos de una manera profesionalizada para promocionar, formar y coordinar la acción del voluntariado en beneficio de todos aquellos que se encuentren en una situación de vulnerabilidad, contribuyendo así a una sociedad más solidaria».

El impacto del voluntariado es bidireccional, explica Josu Altuna, ya que «para las personas residentes, significa sentir compañía, apoyo emocional y una mejora en su bienestar general. Para las personas voluntarias, es una experiencia de crecimiento personal».

Entre las acciones a desempeñar por el voluntariado se pueden citar «las conversaciones significativas, como escuchar sus historias y compartir experiencias; los paseos al aire libre, disfrutando juntos del entorno natural o urbano; los juegos y actividades recreativas, para estimular su mente y fomentar la diversión; y, en general, dar compañía con pequeños gestos, desde leer un libro juntos hasta, simplemente, estar presente», indica.

Las personas que estén interesadas en esta iniciativa, pensada para responder al problema de la soledad en las personas mayores a través del voluntariado, se pueden poner en contacto con los responsables de la iniciativa de IMQ Igurco y la Asociación Argibe en cualquiera de las siguientes direcciones de correo electrónico: voluntariadoimq@nulligurco.es o proyectosargibe@nullgmail.com.