Consciente de que el sector de la restauración colectiva, la comida no es solo una cuestión de nutrición; es también una fuente de bienestar emocional, especialmente para las personas mayores. Con esta premisa, la empresa Albi ha desarrollado el proyecto ‘La emoción del bienestar’, una iniciativa que busca transformar la experiencia gastronómica en residencias y centros asistenciales para convertirla en un tiempo y un espacio que invite a la salud y a la satisfacción personal y colectiva.

Tal y como indican desde Albi, comer es más que una necesidad fisiológica, es una experiencia que involucra recuerdos, emociones y hábitos. En este sentido la alimentación en residencias no solo debe ser equilibrada y saludable, sino que también debe ofrecer estímulos sensoriales que rompan la monotonía diaria y mejoren la calidad de vida de los mayores.

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Con ‘La emoción del bienestar’ Albi propone recuperar el placer de la comida

Para Juanjo Canaval, Director de Operaciones del proyecto ‘La emoción del bienestar’, «este proyecto parte de un enfoque multisensorial. Se basa en el supuesto de que el sabor no es solo una cuestión de gusto, sino una combinación de diferentes sentidos: la vista, el olfato, el oído y la textura en boca. A través del uso de colores, aromas y combinaciones de ingredientes estratégicamente seleccionados, Albi busca recuperar el placer de la comida para aquellos que, con la edad, han perdido parte de su capacidad gustativa”.

Una respuesta a la pérdida del gusto en edad avanzada

Y es que, con el envejecimiento, la pérdida progresiva de las papilas gustativas afecta a la percepción del sabor y, en consecuencia, al interés por la comida. Esto puede derivar en pérdida de peso, malnutrición y problemas de salud asociados. Conscientes de esta realidad, Albi ha implementado estrategias basadas en la estimulación del olfato, responsable del 80% de la experiencia del sabor.

La empresa trabaja con el concepto de ‘Poner gafas al paladar’, el cual, continúa Canaval, “se traduce en una selección cuidadosa de ingredientes que realzan el aroma y el sabor a través del ‘food pairing’, una técnica que combina elementos compatibles para potenciar la experiencia gustativa. De esta manera, Albi busca devolver el placer de comer y fomentar una mejor alimentación entre los mayores”.

No se trata, pues, solamente de nutrición, sino de dignidad y felicidad. La comida es un momento de encuentro, de charla con compañeros de residencia, de recuerdos que vuelven a la mente con cada bocado. Por eso, Albi trabaja con profesionales de la gastronomía y la nutrición para ofrecer menús no solo saludables, sino también emocionantes y placenteros.

Innovación en la restauración colectiva

Este enfoque marca un cambio en la manera en que se concibe la restauración en residencias y centros de mayores, gracias a la integración de conocimiento gastronómico con estudios sobre percepción sensorial. Además, también se ofrecen otros servicios complementarios, como programas de formación para el personal de cocina y asistencia, donde se enseñan técnicas para mejorar la presentación y el servicio de los platos, siempre con un enfoque en la empatía y el cuidado de los mayores.

Por otro lado, Albi también ha desarrollado líneas de trabajo específicas para colectivos con necesidades particulares, como personas con disfagia o problemas de masticación. Su equipo de expertos nutricionistas diseña texturas modificadas sin perder el sabor y la estética del plato. Acerca de los texturizados, Rafel de Vargas, director de la residencia de mayores Virgen de la Capilla asegura que “para nosotros ha sido un descubrimiento que le ha facilitado la vida a personas que ya habían renunciado a comer y a sentir lo que era la comida”.

Un impacto más allá de la nutrición

La alimentación en la tercera edad no debe ser una obligación monótona, sino un placer accesible a todos. La comida evoca recuerdos de la infancia, de reuniones familiares, de momentos especiales que marcaron la vida de cada persona. Albi entiende este poder de la alimentación y lo integra en su trabajo diario, asegurándose de que cada comida sea una oportunidad para revivir experiencias, compartir historias y fortalecer lazos sociales dentro de las residencias.

Con este objetivo, implementa actividades participativas que refuerzan la conexión de los residentes con su alimentación. Desde talleres de cocina hasta encuentros donde los mayores pueden proponer recetas tradicionales que luego se incluyen en los menús, la compañía busca fomentar el sentimiento de comunidad y pertenencia.

Un futuro centrado en el bienestar

En definitiva, ‘La emoción del bienestar’ demuestra que la alimentación puede ser un vehículo de felicidad y salud. A través de la combinación de ciencia, creatividad y compromiso social, se redefine el papel de la restauración colectiva, convirtiéndola en una herramienta para mejorar la calidad de vida de las personas mayores.

El impacto del proyecto ya es visible en varias residencias donde ha sido implementado. Residentes que antes mostraban poco interés por la comida ahora participan activamente en la elección de los platos, mientras que el personal sanitario ha notado mejoras en el estado nutricional y emocional de los mayores.

Los avances, pues, son plausibles, y es por ello que Albi continúa investigando e innovando, explorando nuevas formas de mejorar la experiencia gastronómica en entornos asistenciales. Porque alimentar no es solo dar de comer, sino cuidar, emocionar y dignificar.