Las mujeres cuidadoras principales asumen la mayor parte de los cuidados en el ámbito de la dependencia, sin contar con el reconocimiento ni el apoyo necesarios por parte de las administraciones, tal y como se expuso en la jornada informativa ‘Sin nosotras no hay cuidados’, organizada por el Consejo Español para la Defensa de la Discapacidad y la Dependencia (CEDDD) en la Sala Europa del Senado.

Este evento, que reunió a expertas en la materia, cuidadoras principales y representantes institucionales, académicos y de la sociedad civil, se abordó el impacto social, emocional y laboral de una labor de cuidado que sigue recayendo mayoritariamente sobre las mujeres. En este foro se plantearon reivindicaciones urgentes, como:

  • el fin del «maltrato» administrativo
  • el reconocimiento profesional
  • la compatibilidad de ayudas
  • el apoyo psicológico
  • un plan de emergencia en caso de baja
  • pensiones dignas para estas trabajadoras esenciales

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En este evento, celebrado en la Sala Europa del Senado, se abordó el impacto social, emocional y laboral de la labor de cuidado

Durante su intervención en esta jornada, Mar Ugarte, vicepresidenta del CEDDD, recalcó la feminización de los cuidados y en la necesidad de desarrollar medidas concretas para proteger a estas mujeres, ya que “son ellas las que realmente sostienen el sistema público de cuidados”. Por su parte, la divulgadora y escritora Mariana de Ugarte, compartió su experiencia personal como cuidadora y denunció la invisibilización del trabajo de los cuidados en la sociedad, señalando que “soy cuidadora con inmensa alegría, porque lo más importante para mí es su bienestar”.

Silvina Fúñes, sociológa y portavoz de la Plataforma Cuidadoras Principales, resaltó datos alarmantes, como que “el 81% de las cuidadoras principales son madres, el 70% atiende a menores de 13 años y el 81% lleva entre 5 y 30 años cuidando sin descanso. Nuestros cuidados son indefinidos, son para toda la vida”, señaló, denunciando que “esta situación es una forma de esclavitud consentida y validada socialmente”.

Carmen Casanova Álvarez, abogada experta en discapacidad, aprovechó para lanzar una pregunta clave: “¿Qué hubiera pasado si estas mujeres no existieran, si no hubieran renunciado a sus carreras para cuidar, ahorrando millones al Estado?”, reclamó un reconocimiento legal y económico para las cuidadoras y denunció la falta de apoyo institucional, advirtiendo que “cada 15 minutos fallece una persona en lista de espera para recibir ayudas a la dependencia”.

En este sentido, Teresa Torres, presidenta de APMI y cuidadora principal, destacó la urgente necesidad de una mirada de género valiente que comprenda que “sin corresponsabilidad no hay igualdad ni justicia social”. “Sostenemos el 98% de los cuidados en España, con graves consecuencias económicas para nosotras a largo plazo. Pedimos cotización digna y reconocimiento profesional”, añadió.

La jornada concluyó con la lectura de la Declaración Institucional del CEDDD desde el Senado, en la que se reafirmó el compromiso de seguir trabajando por el reconocimiento y la dignificación de las cuidadoras, cuyo esfuerzo representa un pilar esencial del bienestar social y económico del país.